01. SOMOS LOS MOCHILEROS

Letra y Música: José Luis Alvarez  (Ver letra)

02. PARCHE Y CUERO

Letra y Música: Osvaldo Gómez (Ver letra)

03. DESERTOR

Letra: Daniel Colucci & Música: José Luis Alvarez (Ver letra)

04. VERSOS PARA UN NIÑO

Letra y Música:  José Luis Alvarez (Ver letra)

05. ADÓNDE PATAGONIA

Letra y Música: Sergio Castro (Ver letra)

06. EL PRESIDIO

Letra y Música: Wálter Buscemi (Ver letra)

07. MANOS DE OBRERO

Letra y Música: José Luis Alvarez (Ver letra)

08. HABLO DEL HOMBRE COMÚN

Letra y Música: Héctor “Gato” Ossés (Ver letra)

09. CHAMARRITA DE FACÓN GRANDE

Letra y Música: Celedonio “Chele” Díaz (Ver letra)

10. NO VAS A VENIR

Letra y Música: José Luis Alvarez (Ver letra)

11. CHICO FOLKSTAR

Letra y Música: José Luis Alvarez (Ver letra)

12. POR EL SUR

Instrumental: compuesto por José Luis Alvarez 

VERSOS PARA UN NIÑO

Letra y Música: José Luis Alvarez

DESERTOR

Letra: Daniel Colucci

Música: José Luis Alvarez

1. SOMOS LOS MOCHILEROS

Somos los mochileros, aquella raza de los caminos,

esos viajeros de alma sin rienda, siempre cargados de viento y sol.

 

Entre montañas, verdes senderos, y aquellos lagos, amaneciendo,

entre lawanes, y soledades, duendes chucaos, y mil silencios.

 

Somos los mochileros, aquella raza de los caminos,

esos viajeros de alma sin rienda, siempre cargados de viento y sol.

 

Por la meseta, puro horizonte, la mente vuela, junto al espíritu,

nunca se sabe, cuántos kilómetros, hay entre hoy, y tu destino.

 

Somos los mochileros, aquella raza de los caminos,

esos viajeros de alma sin rienda, siempre cargados de viento y sol.

 

Bordeando el mar, cielo de abajo, su brisa fresca, moja tu sed,

De hombre viajero, que está buscando, la ruta al sur, de lo que fue.

 

Somos los mochileros,

los mochileros,

mochileros,

¡ey!, ¿me lleva?

2. PARCHE Y CUERO

Parche y cuero,

respuesta firme al tiempo que nos ve pasar,

contra viento,

se arma la murga y canta para contestar,

en la mesa alegre de algún bar, el coro y los cantantes . . .

comienzan a ensayar.

 

No me verán los compañeros de mi andar,

arreando gente pa´ que vengan a votar,

con frases hechas prometiendo lo que nunca voy a dar,

boleta en mano presionando por un pedazo de pan.

 

Parche y cuero, la clave marca y esta murga ya comienza a andar,

risa juego, en la careta y el disfraz se asoma la verdad.

 

Oigan las palabras que vendrán,

la murga contesta, con ritmo y compás.

 

Por qué no vienen con la gente y dicen cómo van a hacer,

para que vuelva a nuestro barrio el trabajo que se fue,

por qué no pueden gobernar con mano limpia y honradez,

así no tienen que arrastrarnos pa´ votarlos otra vez.

 

Parche y cuero,

la clave marca y esta murga . . .

ya comienza a andar.

3. DESERTOR

Les dejo los discursos que escuché en cada elección,

mi nombre la bandera y mi última dirección,

les dejo aquel trabajo en precarias condiciones,

y la ley que beneficia a los grandes evasores.

 

Me llevo las caricias que robé a aquel corazón,

y las noches estrelladas compartiendo un buen fogón,

me llevo grandes sueños de un mundo solidario,

viva la lucha obrera y el piquete sin los diarios.

 

Soy desertor,

me fugué de los cuarteles de invierno sin calor.

 

Les dejo el dinero la avaricia la ambición,

les dejo la mentira de respetar al vil traidor,

les dejo los mandatos la dictadura empresarial,

y esta democracia sin justicia y tan formal.

 

Me llevo la alegría de despertar todavía,

me llevo la emoción de sentir tanta pasión,

me llevo las rutas hacia montaña y mar,

me llevo cada verso que escribí para cantar.

 

Soy desertor,

me fugué de los cuarteles de invierno sin calor.

 

Qué pena no me darán la llave de la ciudad,

porque abriría la puerta para ir a jugar.

 

Qué pena no me darán ningún diploma de honor,

porque hago apología de la gran revolución.

 

Soy desertor, que pena,

soy desertor, ningún diploma de honor.

4. VERSOS PARA UN NIÑO

En 1905, nacía un niño en Lubrín, niño pastor campesino y obrero,

niño errante niño albañil, soldado padre y maestro,

Juan Ramos, para servir.

 

Junto a su hermano el Francisco, en yunta siempre los dos,

no importaba el aguacero la resolana ni el mar, solo importaba el deseo,

de crecer y trabajar.

 

Pero Francisco el poeta, el anarquista el mayor,

lo acompañó hasta la guerra y entre bombas se quedó, dejó su vida en España,

trajo Franco su terror.

 

Juan pudo pasar la guerra, María y tres hijos van,

escapando a la pobreza trabajando aquí y allá, las calles de Barcelona,

son tan duras como el pan.

 

Cargaron unas valijas y se echaron a los mares,

rumbo a la tierra de Evita de Gardel y militares,

dejando su patria atrás y un último beso madre.

 

Y el Río Negro escuchó que llegaba un español,

que quería empezar de nuevo entre viñas y tomates,

regando en las madrugadas la esperanza de este valle.

 

Una chacra fue su hogar su lugar acá en el sur,

entre acequias y alamedas fue como un niño feliz,

primaveras nietos siembras, del dolor creció un jardín.

 

Entonces digo cantando no estés triste madre no,

porque Juan sigue en el valle y también en Almería,

cien años le han sido pocos,

para gastar tanta vida.

5. ADÓNDE PATAGONIA

Ya lo ves,

aquí la Patagonia huérfana en el sur,

en esta sensación de soledad marrón,

parece tan pequeña ante la adversidad,

que llena de cenizas a su corazón.

 

Ya lo ves,

aquí la Patagonia tiene que sufrir,

que el vientre de su tierra no pueda parir,

que se lleven toda su sangre mineral,

y encima el viento traiga esta ceniza gris.

 

Ya lo ves,

la Patagonia al sur la patria más allá,

los puertos como gaviotas mirando al mar,

la Patagonia al sur la patria quiere acá.

 

Ya lo ves,

aquí la Patagonia tiene que sufrir,

encima la violencia de un trágico Abril,

que mata a su maestro en una ruta gris,

el viento volverá palomas en Abril.

 

Ya lo ves,

la Patagonia al sur levanta al sur la voz,

si el hambre duerme a pie en la ruta 22,

la Patagonia al sur despierta un nuevo sol,

un nuevo sol,

un nuevo sol,

un nuevo sol.

6. EL PRESIDIO

Mirando el canal tras de las rejas, desangro otro amanecer entre los cerros,

no importa la razón . . . ya estoy aquí, y mis ojos te recorren en silencio.

 

Cada mañana en que el sol me sorprende, agradezco de vivir un día nuevo,

y espero que la vida me regale, la alegría de pasar un nuevo invierno.

 

No tengo más familia que el vagón, del trencito que me lleva hasta los cerros,

a talar y desmontar todos los días, un poquito más de mis recuerdos.

 

El mendrugo que me da el carcelero, es lo que queda de mí en esta celda,

y es mi esperanza mayor de prisionero, que nunca más a nadie esto suceda.

 

Porque el sufrimiento del hombre por el hombre, no es motivo para fundar soberanía,

porque el amor sin una chance no es amor, y no es ejemplo este dolor ni mi agonía.

 

¿Por qué tengo que matar un árbol, por qué debo destruir tanta belleza?,

si por algo igual me condenaron, y hoy volver a matar es mi condena.

 

Las paredes donde cuento paso a paso, los días que le quedan a mi destino,

son testigos de cuanto me ayudaste, sin tu belleza no hubiese sobrevivido.

 

“Y cuando pasen los años y el tiempo, estos muros agrietados y enmohecidos,

te dirán de lo mucho que te he amado, porque vos me ayudaste a seguir vivo”.

 

“Y en las mañanas y las tardes, cuando veas esas rejas sin destino,

sabrás yo nunca quise lastimarte, no fui yo madre tierra fue el presidio”.

 

¿Por qué tengo que matar un árbol, por qué debo destruir tanta belleza?,

si por algo igual me condenaron,

y hoy volver a matar es mi condena,

si por algo igual me condenaron,

y hoy volver a matar es mi condena.

7. MANOS DE OBRERO

Las manos del obrero, son gruesas y pesadas,

llevan huellas del trabajo, que les ha marcado el alma.

 

Las manos del obrero, van tristes y me hablan,

de pura lucha y esfuerzo y la miseria que pagan.

 

Hay otras manos amigo,

sucias de trampa y mentira,

que reparten la pobreza,

y saludan desde arriba.

 

Las manos del obrero, acarician a sus hijos,

después de cortar el pan, que ganaron con su oficio.

 

Las manos del obrero, se acuestan siempre cansadas,

todo el día haciendo fuerza, para que otros no hagan nada.

 

Hay otras manos amigo,

sucias de trampa y mentira,

que reparten la pobreza,

y saludan desde arriba.

8. HABLO DEL HOMBRE COMÚN

Hablo del hombre común, simple barro con aliento,

que es un cántaro de amor, y es barro y es alfarero.

 

Es ese que va tiñendo,

la urdimbre de la historia,

el que abre golpe a golpe,

la senda hasta la victoria.

 

No importa si tiene un hacha, un fusil una paloma,

un papel una herramienta, o tiene las manos solas.

 

Hablo también de lo diario,

de la reja para adentro,

de multiplicar el pan,

y beber en el desierto.

 

Establecer un sonido, y vibrar a un mismo tiempo,

el que no sabe escuchar, no puede oír el silencio.

 

Por eso quiero cantar,

el valor del compañero,

y hablo del hombre común,

simple barro con aliento,

simple barro con aliento.

9. CHAMARRITA DE FACÓN GRANDE

Nadie sabe cuándo vino, pero sí cuándo murió,

dicen que fue en Jaramillo, donde la muerte lo halló.

 

Dicen que vino del norte, dicen no es que diga yo,

solo sé que fusilado, junto a los peones cayó.

 

Era carrero y famoso, lo mentaban por demás,

del río Chico hasta el Coile, del Deseado a San Julián.

 

Le decían Facón Grande, porque igual que el corazón,

era el cuchillo que usaba, pa´ no pelear sin razón.

 

Era un hombre de esta tierra, lo había quemado el sol,

y el viento santacruceño, al paisano José Font.

 

Se quedó por estos pagos, porque tenía que hallar,

su destino en cuatro balas, defendiendo un ideal.

 

Y en la huelga del veintiuno, fue compañero a la par,

de paisanos sin salario, que peleaban por el pan.

 

De rabia lo fusilaron, al huelguista José Font,

su sangre regó la tierra, de este suelo patagón.

 

Le decían Facón Grande, porque igual que el corazón,

era el cuchillo que usaba, pa´ no pelear sin razón.

10. NO VAS A VENIR

Yo no pensaba, que tu sonrisa, era de ocasión,

yo te sentía, como se siente, cuando es amor.

¿Y ahora me decís que no querés más de mí?,

en dos renglones fríos y no vas a venir.

 

Ay nena tengo tanta soledad,

y la ciudad me aplasta hasta las ganas de llorar.

 

Yo no quería, conocerte, para hacer otra canción,

pero ves, todo se fue, tan rápido como llegó.

Quizás otra noche nos podamos fijar,

en los ojos de alguien que quiera soñar.

 

Ay nena tengo tanta soledad,

y la ciudad me aplasta hasta las ganas de llorar.

 

Yo necesito, ahora, sacarme este puñal,

anestesiarme, un poco, para poder escapar.

De este mal juego que me hiciste flaca así,

como si fuera un chiste que se hace con un gil.

 

Ay nena tengo tanta soledad,

y la ciudad me aplasta hasta las ganas de llorar.

11. CHICO FOLKSTAR

Todo empezó con mi primer guitarra y el sueño de ser músico algún día,

las ganas de ir cantando mis historias y andar de verso en verso por la vida.

 

Pero aquel sueño tan bonito no me llevaba a parte alguna,

me la pasaba el día guitarreando, rimándole en octetos a la luna.

 

Entonces sin laburo decidí probar suerte con los clasificados,

Me fui hasta el diario y les dicté unas líneas en busca de trabajo.

 

“Se ofrece joven guitarrista, valeroso cantante de protesta,

Mis notas golpean la injusticia, canto verdades que a algunos le molestan”.

 

Me fui esperando el día siguiente, imaginando citas en mi agenda,

llamadas de algún representante, temiendo que ser famoso cuesta.

 

Pero al otro día no me contrataron, ni pasaron cerca de mi puerta,

ni vinieron a felicitar, por lo jugada que era mi propuesta.

 

Parece que no estuve yo acertado con lo de las canciones de protesta,

“loco ¿quién es Silvio Rodríguez?, me preguntaba en la barra una concheta.

 

Las cuerdas de mi viola se gastaban y mi suerte seguía dando tumbos,

la cosa es que fui al diario nuevamente, con otras líneas en busca de otros rumbos.

 

“Se ofrece joven baladista, cantante de música latina,

soy alto, pelo negro, ojos celestes, mi target por supuesto son las chicas”

 

Y me fui esperando el día siguiente imaginando citas en mi agenda,

fotos giras internacionales, con fans de quince y hasta de setenta.

 

Y al otro día sí me contrataron me transformaron en una megaestrella,

del pop latino bien yankilandia, mis discos fueron éxito de venta.

 

Nunca más hice canciones de protesta, tengo una suite y toda la moneda,

vivo en Miami y me río de los giles, que hacen folklore allá en Latinoamérica,

vivo en mi suite y me río del folklore,

y los sudacas,

allí al fondo,

del planeta.